Clases de filosofía y de felicidad

 

Buenos días desde #mislunesenfacebook aunque sea martes  Estos días me han venido a la memoria los pasillos de mi Instituto con mis vaqueros “Caroche” mirando de reojo a la chica que me gustaba mientras esperaba entre hora y hora junto a mis compañeros de clase al profesor de filosofía después de analizar oraciones simples durante la clase de Latín, . Estos días, sin acordarme de cómo analizar frases en latín ( lo siento por el profesor que tanto se esforzó y que me caía genial ) , y acordándome, si, de Sócrates al que conocí someramente cuando el acné invadía toda mi cara y que ahora tantas veces nombro en todas mis clases y sesiones, estamos abriendo de nuevo las puertas de nuestro sistema educativo a las clases de filosofía como asignatura obligatoria (preferiría sustituir el adjetivo obligatorio por troncal, es una cuestión de matices).
Estos días casualmente en la India, concretamente en Nueva Delhi los alumnos, después del verano, se han encontrado con una materia nueva “clases de felicidad”, una clase que se imparte todos los días a primera hora, donde se ocupan de su bienestar sin libros ni apuntes.
La filosofía según apunta Jordi Nomen enseña a los niñ@s a pensar por si mismos (pensamiento crítico) a resolver problemas ( pensamiento creativo) y a tener en cuenta a los demás (pensamiento cuidadoso). Pienso que la clave de una sociedad madura no está únicamente en implantar las asignaturas de felicidad y filosofía, la clave, entre otras, está en que los maestros y profesores que impartan están asignaturas, no las vean como asignaturas, que no se dediquen a transmitir conocimientos que luego evalúan en un examen. Que enseñen con el ejemplo, que ayuden a sus alumnos a crecer desde sus propias experiencias y realidades diarias, porque la felicidad y la filosofía bajo mi punto de vista no son asignaturas para que un profesor ponga nota al final del trimestre, son asignaturas para ayudarnos a obtener la mejor nota posible cuando a lo largo de la vida tengamos que responder a esas preguntas que de repente nos pone el universo un martes por la tarde a las 16:00 horas, sin esperarlas y que no tenemos mas remedio que contestar si o si. Porque así es la vida, asi es la filosofía y de nosotros depende como gestionar nuestra felicidad. Que tengáis una semana filosóficamente feliz, o felizmente filosófica