Cuando se cierra una puerta…

Buenos días desde #mislunesenfacebook, hoy quiero reeditar con permiso del autor/a una frase que la semana pasada me vino a la mente y se la dije a una persona: “cuando se cierra una puerta se abre una ventana”. Pues bien mi aportación es que “cuando se cierra una puerta TU TIENES QUE abrir una ventana”. ¿Sabéis por qué cuando se nos cierra una puerta, nos desanimamos y no nos esforzamos en abrir una ventana? Porque cuando vivimos con las puertas abiertas, en ningún momento nos preocupamos de cuidar de las ventanas. Pasamos junto a ellas sin darles el valor que tienen, pasamos junto a ellas sin ni siquiera mirarlas pensando que nunca las utilizaremos. Y hasta cierto punto es normal, porque vamos por la vida pensando que las puertas estarán abiertas eternamente. ¿Qué podemos hacer? Los que tengan la puerta abierta, a nivel profesional, personal, familiar, de pareja… al nivel que queráis; que sean conscientes de que algún día puede hacer muchísimo viento, por el motivo y origen que sea, y se puede cerrar de golpe. Y los que hoy tengan la puerta cerrada que se acerquen a las ventanas con el menor miedo posible. Tocadlas, engrasad las bisagras, cambiad la manecilla si es preciso, limpiad bien los cristales y veréis como al abrirlas, porque tenemos que abrirlas nosotros, empezará a entrar aire fresco, aire fresco que al principio os relajará y también os provocará algo de vértigo, y probablemente tendréis ganas de cerrarla de nuevo. No lo hagáis, dejadlas como mínimo entreabiertas, para que poco a poco se abran del todo y podáis saltarlas, cuando estéis preparados. Nuestra mente tiende a que nos recojamos en nosotros mismos cuando la tristeza nos invade al cerrarse una puerta que nos gustaría verla abierta. Hablad con vuestra tristeza, no la despreciéis, aceptadla, y si no tenéis mas opción, invitadla a un aperitivo, no pasa nada, incluso es saludable :), pero no la invitéis a cenar :), y cuando os sentéis frente a frente, pedidle que os ayude a limpiar los cristales, si se lo pedís con ganas, lo hará, a regañadientes pero lo hará, ya que la tristeza es un poco perezosa.