El tarro de los besos

Glass jar covered in lipstick kisses

Buenos días desde #mislunesenfacebook, el pasado sábado por la noche una amiga mia, que no puede dormirse hasta que no escucha los últimos pasos de los camellos pasando por su calle, con los Reyes Magos ya un poco cansados de regreso a sus palacios y sus sacos vacíos ya de regalos  (porque mi amiga vive en las afueras de la ciudad, que da a Oriente), su hija antes de apagar la luz de la lamparita anaranjada del salón, le acercó a su cama un regalo que se había encontrado en el felpudo de la puerta de regreso a casa con el nombre de su madre. MI amiga sonrió, con esa sonrisa mezcla de sorpresa, agradecimiento, admiración, nerviosismo, esperanza, confianza y tranquilidad al pensar que no se había portado tan mal como madre. Y es que las madres tienen que hacer de madres, las hijas de hijas, y las amigas de amigas. Pues bien, al quitar el lazo dorando del regalo encontró un tarro con unas instrucciones, pero no un tarro cualquiera, era “el tarro de los besos”. Un tarro que hay que rellenar de besos todos los días, por si en algún momento alguna está necesitada y tiene urgencia de besos, acercarse al tarro y coger los que necesite. Y asi fue, abrieron el tarro y lo llenaron de besos de todos los tamaños y todos los colores: besos azul mar, verde turquesa, ámbar del báltico, gris perla, naranja amanecer, violeta dulce, rosa palo… Un beso que ya no cabía, concretamente, el “rojo-invierno-adolescente sin problemas de sábado de roscón ”, lo dejo la madre en la mesita de noche, ya que fuera del tarro pueden aguantar 12 horas 
🙂 . Pues bien, la función del tarro es la siguiente: después de que la madre hace de madre y la hija no quiere hacer de hija, mientras llega el reencuentro tras el desacuerdo, con los ánimos un poco mas calmados, pueden acudir al tarro de los besos para coger ese beso que tanto necesitan y que guardaron para ese momento en que los egos no les permiten regalarlos :). Feliz semana y feliz beso