Justicia cañera

Buenos días a todos desde mis lunes en Facebook, hace unos dias me encontré con una conocida de mi madre que hacia mucho tiempo que no veía. Siempre me alegro de ver a las amigas y/o conocidas de mi madre. Tras una pregunta-afirmación-conclusión de 54 segundos y sin apenas respirar, que debía de llevar en su recamara preparada desde hacia muchísimos meses, y sin ser conocedora en profundidad del caso del que hablaba el cual me afectaba a mi directamente, emitió su veredicto mas solemne fruto de sus tertulias de las 16.00 con sus amigas y sus posteriores deliberaciones en solitario, de los miércoles a las 11 de la mañana , de regreso del super a casa. Sin tener en cuenta las emociones controladas que se iban despertando en mi, ni tener la mínima intención de escuchar mi verdad, iba deshilvanado su sentencia, mientras los tomates, lechuga, cebollas y perejil que asomaban por la cesta de su compra empezaban a bostezar de calor y aburrimiento. En ese momento, como suelo hacer con las conocidas de mi madre, de profesión frustrada “jueces” afortunadamente muy muy pocas, aproveché un descuido suyo mientras cogía aire entre palabra y palabra, para con habilidad hacerle un perfecto y entrenado caño futbolístico pasando la pelota por debajo de sus piernas. Y ante su desconcierto, pues aun le quedaban 6 minutos y 23 segundos de conversación por decir, seguí avanzando por la cera de enfrente controlando el balón, dirección hacia mi consulta donde mis pacientes ya me esperaban para ser atendidos. Eso si, el caño lo hice con mucha sutiliza, elegancia, amabilidad, una sonrisa y dos besos. Siempre hay que respetar a todas las madres. Que tengáis una semana muy CAÑERA