Vuelo Tenerife-Alicante

 

 

Buenos días desde mis lunes en Facebook. La semana pasada esperando un vuelo de Tenerife a Alicante, a mi izquierda una pareja se lanzaba besos en un idioma muy sensual  Mi vecino de la derecha con un gorro de lana, una camiseta de manga corta y un pantalón, cuyo cinturón se situaba a la altura de las rodillas, vigilaba inquieto y de reojo cómo se iba recargando la batería de mi portátil para poder conectar el cargador de su móvil al enchufe de los bancos de la puerta de embarque, que yo estaba utilizando, y seguir conectado al mundo. Lo de quedarse sin datos, para algunos es una tragedia .Mi vecino del banco de atrás, espalda con espalda, no dejaba de manifestar su preocupación por si se extraviaban sus maletas durante el vuelo  y esto me hizo pensar: ¿qué es mas importante?, lo que dejamos antes de partir, las personas que conocemos durante nuestros vuelos, lo que nos espera a la llegada, o que se pierdan un par de maletas llenas de ropa, una bolsa de aseo y algún souvenir 
Recuerdo que una vez se extravió mi maleta cuando volaba de Barcelona a Varsovia en pleno invierno y ¿sabéis que pasó, aparte de coger un resfriado del 10 mientras esperaba un taxi sin guantes, ni gorro, ni abrigo; un resfriado que cure con un remedio casero: vahos de patata y de vez en cuando un chupito de vodka que me recomendó un cliente ruso durante un viaje a la tierra de los lagos de Masuria en el Noreste Polaco?. Pues lo que paso es que durante los siete días siguientes al llegar a casa, tuve la oportunidad de descansar y disfrutar de las tardes cortas de luz, de sopas caseras de todos los tipos: sopa de remolacha, de zanahoria, de tomate y de setas del bosque…De tartas de semillas de amapola, de tartas de queso y frambuesa.Y de unos buenos tés. Y todo esto mientras los primeros copos de nieve, saltaban de rama en rama impulsados por el viento antes de llegar a las ventanas.  . Tengo que confesaros que, a veces, vale la pena que se extravíen las maletas   .